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San Juan de la Cruz

1542 – 1591

Buscad leyendo y hallaréis meditando.

 

San Juan de la Cruz, icono en la Iglesia de los Padres Carmelitas Descalzos de Segovia.
San Juan de la Cruz, icono en la Iglesia de los Padres Carmelitas Descalzos de Segovia.

Poeta místico español, a quien Santa Teresa apodaba “mi medio fraile” por su estatura, a pesar de que su altura estaba dentro de la media de la época. Fue reformador de la Orden de Nuestra Señora del Monte Carmelo y cofundador de la Orden de los Carmelitas Descalzos con Santa Teresa de Jesús.

Estuvo encarcelado por los frailes calzados, período en el que escribió las treinta y una primeras estrofas del Cántico Espiritual (en la versión conocida como protocántico), varios romances y el poema de la fonte.

Juan canta estos poemas en su reclusión para consolarse, planea su fuga y se escapa con la ayuda de un carcelero. Cuentan que se fugó el 15 de Agosto de 1578 con la intención de celebrar misa en honor de la Virgen, ya que al comunicarlo días antes el Superior le respondió “Jamás en mis días”.

El alma que anda en amor, ni cansa, ni se cansa.

 

Murió en 1591, tras un nuevo enfrentamiento doctrinario, habiendo ejercido numeroso cargos religiosos a lo largo de su vida y después de ser destituido de todos sus cargos.

Su Cántico Espiritual se publicó en francés, en París en 1622, gracias a Ana de Jesús y en 1627 en español, en Bruselas. En España, debido a la censura que ejercía la Inquisición, no se publicó hasta 1630, cuando San Juan fue beatificado y canonizado.

Donde no hay amor, poned amor y encontraréis amor.

 

Juan de Yepes Álvarez, después fray Juan de san Matías y, finalmente, fray Juan de la Cruz pasó de ser el hijo de un humilde tejedor de buratos a ser proclamado Doctor de la Iglesia Universal en 1926. Desde 1952 es el patrono de los poetas en lengua española.

Cántico Espiritual

(Primeras estrofas)

 

¿Adónde te escondiste,

Amado, y me dejaste con gemido?

Como el ciervo huiste

habiéndome herido.

Salí tras ti clamando y eras ido.

 

Pastores, los que fuerdes

allá por las majadas al otero,

si por ventura vierdes

a aquel que yo más quiero,

decidle que adolezco, peno y muero.

 

Buscando mis amores

iré por esos montes y riberas

ni cogeré las flores

ni temeré las fieras

y pasaré los fuertes y fronteras.